Señor Jesucristo, sé quién eres tú, eres mi Señor y Salvador, viniste a rescatarme, a redimirme y a restaurarme. Me diste vida nueva y me acercaste por medio de tu sangre preciosa al trono de gracia, me reconciliaste con nuestro Padre celestial. Ahora te pertenezco, mi patria es el cielo y mi destino la eternidad junto a ti. Simplemente gracias Señor, por tu amor inagotable demostrado en la cruz por mí y por toda la humanidad, amén.
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Lee la Palabra de Dios
“Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?” Lucas 4:20-22