Señor, que de mis labios emerjan tus palabras, pues ¡qué honor es poder reflejarte, incluso en mi manera de hablar! Espíritu Santo de Dios, llévame cada día a menguar para que Cristo crezca en mí, porque he visto que, cuando tomo el control de mi vida, de mi boca salen palabras que contaminan. Amén.
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Lee la Palabra de Dios
“Hay oro y multitud de piedras preciosas; Mas los labios prudentes son joya preciosa”. Proverbios 20:15