Cuando Dios habla al corazón
“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”. Santiago 1:21-22
Este versículo nos invita a una doble acción: desechar y recibir. Primero Santiago nos llama a desechar toda inmundicia y toda abundancia de malicia, es...