Padre, hoy te doy la gloria y te doy las gracias, pues si no fuera por ti y tu salvación, no sé qué sería de mí; hoy si algo puedo ser, saber, tener y hacer es sólo por esa obra de salvación que por tu Espíritu se mantiene latente en mí; gracias Señor por salvarme aún de mí mismo, pues la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado y me libra de la ley del pecado y de la muerte, amén.
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Lee la Palabra de Dios
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” Romanos 8:2