Si se convirtiere mi pueblo
2020-03-31

1. Oración inicial
«Señor, quiero volverme a ti de todo corazón, andar en tus caminos, obedecer tu Palabra, no quiero vivir más en mis propios deseos sino vivir para agradarte a ti y amar a mi prójimo. Amén»

2. Lee la palabra de Dios
“si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” 2 Crónicas 7:14

3. Reflexiona
La conversión es el verdadero arrepentimiento y cambiar la forma en que hacemos las cosas. El que robaba no lo haga más y que no salgan malas palabras de su boca (Efesios 4:28-29). Debemos abandonar toda conducta que haga mal al prójimo, en pocas palabras, practicar el amor.
La conversión implica que nuestra forma de pensar sea transformada, para que cambie nuestra forma de actuar y que las consecuencias de vivir de manera independiente sean cambiadas por la buena, agradable y perfecta forma de vivir que Dios quiere para nosotros (Romanos 12:1-2).
La conversión inicia cuando nos es anunciada la Palabra de Dios, si escuchamos su Palabra sucede lo que dice 1 Pedro 1:23: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”
En Juan capítulo 3, vemos una conversación muy importante entre el Señor Jesús y Nicodemo, donde Cristo le explica a este maestro de la ley que debe nacer de nuevo para entrar en el reino de Dios, por medio de su Palabra y por el Espíritu Santo (Juan 3:6), concluyendo que este nacimiento es por la fe en su nombre, cuando dice “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16).
Dios envió la cura a la enfermedad más contagiosa y mortal: el pecado, y esta medicina es su hijo Jesucristo. Por tanto, nos está llamando a volver a Él, a traerlo a nuestra vida, a creer en Jesús para tener vida eterna, a abandonar el mal camino fijándonos en Jesús el autor y consumador de la fe. (Hebreos 12:2)

4. Alaba a Dios

5. Comparte
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